A nosotros nos parecen los relojes inteligentes muy interesantes y creemos que llegará el día en el que dejaremos nuestro teléfono en casa y podremos salir con el reloj sin necesidad de nada más. Hasta que ese divorcio no llegue completamente, el reloj inteligente no será más que un accesorio de nuestro teléfono móvil  al igual que lo pueden ser los auriculares o una funda y eso le resta importancia.

No es un mercado maduro y las cifras de ventas lo están demostrando. Según los últimos números de IDC, en el tercer trimestre de 2016 se han vendido un 52% menos de relojes inteligentes que durante el mismo periodo del año anterior. Han bajado más de la mitad respecto al año anterior…

Ningún fabricante ha logrado convencer y eso lo hemos notado en la falta de novedades durante este año. Es posible que ya estén trabajando en dispositivos 2.0 para la nueva hornada, pero no recordaremos el 2016 por ser un buen año en lo que a relojes inteligentes se refiere.  Existen dos empresas que por el momento han sabido dar algo diferente: Apple y Garmin.

Apple está liderando el mercado con su Apple Watch que a pesar de haber bajado del 70% al 41% de cuota de mercado en lo referente a relojes inteligentes, con la nueva revisión de este año y la fantástica integración con iOs 10 hacen que la bajada sea menos acuciada.

Garmin con su propuesta deportiva logra pasar de un 2% a un 20% de cuota de mercado. En tan sólo un año han logrado hacerse un hueco  importante con sus dispositivos y parece que han llegado para quedarse.

En definitiva, estamos en un mercado poco maduro donde cada año se presentan novedades y estamos seguros que los relojes inteligentes tienen un gran futuro siempre y cuando sean capaces de separarse del móvil y no convertirse en un accesorio más.